Por Mariana Canseco
*Para Neftalí es un orgullo ver que las personas utilizan las colchas que tejió con tanta dedicación
Tejer colchas es un trabajo que puede resultar muy laborioso pero el resultado es muy gratificante y causa orgullo cuando la gente reconoce el trabajo de los artesanos; así lo mencionó Neftalí Jeremías.
Nuestro entrevistado lleva más de 30 años dedicándose a tejer colchas en telar para venderlas en diferentes municipios y lo que más disfruta es que las personas lo feliciten por su trabajo.
Dijo que el hacer una colcha le toma varias semanas pero conforme va avanzando se va enorgulleciendo de su trabajo, pues la forma que va tomando lo motiva a continuar.
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“Es un trabajo que vas disfrutando conforme el proceso, te motivas conforme vas viendo el avance, es una artesanía y emociona el verla terminada”.
Señaló que a diferencia de las colchas de fábricas, las tejidas se pueden personalizar y eso las hace únicas, pues aunque aparentemente tengan el mismo diseño, nunca quedan idénticas.
“Siempre hay un detalle que las distingue y por eso puedo reconocer mi trabajo cuando se lo veo a alguien, eso me hace sentirme bien porque es mi marca”.
Comentó que en las tiendas pueden encontrar las colchas hasta en 2 mil pesos o más, dependiendo del prestigio de la tienda, sin embargo él vende en 800 pesos la matrimonial.
“A veces me preguntan porque tan barato pero yo prefiero que la gente me compre y presuma mi trabajo, por eso las ofrezco a un precio razonable, para que se las lleven”, concluyó.







