Por Alison García
Psicóloga Clínica
Reglas primordiales de cada trastorno: Infórmate, sugiere apoyo profesional y cuida también de ti
La depresión no siempre se muestra como una tristeza evidente. Muchas veces, quienes la padecen sonríen, trabajan, conviven… pero por dentro se sienten vacíos, agotados o simplemente desconectados de sí mismos y del mundo. Es por eso que identificarla en alguien cercano puede ser difícil, pero no imposible si se presta atención a ciertas señales.
Algunas de las señales que puede haber en la persona puede ser cambios en el estado de ánimo que antes no notabas, la persona puede mostrarse irritable, apática o con una tristeza persistente. Ya no disfruta de las cosas que antes le gustaban, parece “apagada” o indiferente. Puede aislarse y dejar de salir, evita a los amigos, no contesta mensajes o llamadas, y poco a poco se va alejando de su círculo cercano.
Puede tener alteraciones en el sueño o el apetito, puede dormir mucho o muy poco, y lo mismo ocurre con la alimentación ya que puede perder el apetito o comer en exceso sin encontrar satisfacción.
Tienden a tener falta de energía o motivación y se expresa constantemente con cansancio, fatiga, o se le nota sin ganas de hacer cosas cotidianas, incluso actividades que antes disfrutaba.
Pensamientos negativos constantes y se critica duramente, habla mal de sí mismo, siente que no vale, que todo está mal o que nada va a mejorar. En casos más graves, puede mencionar ideas relacionadas con la muerte o el deseo de desaparecer.
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Baja autoestima y dificultad para concentrarse puede mostrarse inseguro, indeciso, olvidadizo o con dificultad para mantener la atención.
A veces nos convencemos de que no pasa nada y que podemos solos, aceptar ayuda nos hace sentir que no tenemos la fuerza para enfrentar lo que está desafiándonos en ese momento, te dejo unos tips que pueden servir para poder ser el apoyo de alguien.
• Escucha sin juzgar: A veces, lo que más necesitan es un espacio seguro para hablar. No minimices lo que sienten con un “échale ganas” o “eso no es para tanto”. Solo escucha, valida y hazle saber que estás ahí.
• Sé paciente: No te frustres si tu ayuda no tiene un efecto inmediato. Acompañar es también respetar el ritmo del otro.
• Invita, pero no presiones: Puedes proponer planes tranquilos, pero sin forzar. A veces, solo el hecho de saber que alguien piensa en ellos ya es reconfortante.
• Ayuda práctica: Si ves que la persona tiene dificultades para hacer cosas básicas ofrécele ayuda directa y concreta considerando que tal vez se muestre negativo y rechace el apoyo no es personal solo está luchando con mucho.
Recuerda:
Estar cerca de alguien con depresión no significa tener todas las respuestas, sino estar presente, sin juicio, con cariño y con respeto. A veces, un gesto pequeño puede significar muchísimo para quien siente que ya no puede con nada. No estás solo, y la persona que amas tampoco lo está.







