Por Alison García
Psicóloga Clínica
Un patrón se revela en la repetición: acciones, pensamientos, emociones o situaciones que ocurren una y otra vez. Encontrarlos requiere observación, honestidad y paciencia. A veces sentimos que vivimos el mismo tipo de experiencias una y otra vez, que elegimos parejas parecidas, reaccionamos igual en los conflictos, caemos en los mismos hábitos o repetimos comportamientos que después lamentamos. A esto se le llama patrones de comportamiento, y aunque pueden darnos una sensación de seguridad y familiaridad, también pueden limitar nuestro crecimiento y salud emocional.
Un patrón es como un camino marcado en el cerebro y en la conducta. Es un aprendizaje que se repite de manera casi automática porque alguna vez nos funcionó o nos protegió ante una situación de peligro o de inseguridad. Por ejemplo, alguien que aprendió a callar para evitar discusiones puede seguir haciéndolo de adulto incluso cuando ya no es necesario. El problema surge cuando ese patrón, en lugar de protegernos, nos impide avanzar.
Revisa tus creencias y pensamientos que has adquirido desde la infancia para que puedas empezar a identificarlos e identifica que romper un patrón no significa rechazar todo lo que hemos sido o lo que conocemos, sino tomar conciencia de cómo actuamos y abrirnos a nuevas posibilidades o formas de solución. Es un proceso que involucra pasos esenciales como reconocer, comprender y actuar.
Lo primero que tenemos que hacer es reconocer el patrón, notar que existe. Muchas veces actuamos en piloto automático sin darnos cuenta. Es útil observar nuestras reacciones: ¿cómo respondo ante un conflicto?, ¿qué tipo de personas atraigo a mi vida?, ¿qué pensamientos se repiten cuando estoy estresado?
Sugerimos: El amor no es mendigar…
Saber de donde surgen pues los patrones tienen raíces en nuestras experiencias pasadas como la familia, la cultura, las primeras relaciones. Entender de dónde vienen no es para culpar, sino para comprender. Esto nos da poder para decidir si queremos seguir igual o no, tomar una elección sólida.
Actuar de manera diferente y cambiar requiere práctica. Al principio puede sentirse extraño o incómodo porque estamos saliendo de lo conocido y que nos da seguridad. Se trata de introducir pequeñas acciones distintas el hablar cuando antes callábamos, poner límites donde antes cedíamos, elegir una respuesta más calmada en lugar de reaccionar con enojo. Cada acción diferente da pie a un nuevo camino.
Este proceso activa la neuro plasticidad que es la capacidad del cerebro para formar nuevas conexiones. Es decir, cuanto más practicamos una conducta nueva, más se consolida y menos esfuerzo requiere.
Es importante también ser amables con nosotros mismos pues romper un patrón no sucede de un día para otro, requiere calma; es un proceso que combina conciencia, paciencia y persistencia. El romper patrones nos deja liberarnos de eso que no soltamos por temor al desconocido o a esos pensamientos intrusivos que nos limitan a lo que podría ser por miedo a que no sea lo que esperábamos. Nos permite elegir conscientemente quién queremos ser, en lugar de repetir lo que aprendimos sin cuestionarlo. Te permitirá abrir un es un espacio a nuevas formas de relacionarnos, de cuidarnos y de vivir.







