Por Alison García
Psicóloga Clínica
El Trastorno Negativista Desafiante (TND) es un trastorno del comportamiento que suele comenzar en la infancia. Se caracteriza por una actitud desafiante, hostil o negativista hacia figuras de autoridad como padres, maestros u otros adultos. Aunque puede ser frustrante, es importante saber que, con paciencia, estrategias adecuadas y apoyo profesional, tu hijo puede aprender a gestionar mejor sus emociones y comportamientos.
Suele ser más común en niños que en niñas y normalmente comenzar entre los 6 y 8 años, aunque también puede aparecer antes o en la adolescencia. Es más común en niños que han vivido entornos con estrés familiar, falta de límites o disciplina inconsistente al igual que puede coexistir con otros trastornos como el TDAH, la ansiedad o la depresión.
Sugerimos: Trastorno Obsesivo-Compulsivo
Los síntomas son:
Enfado/irritabilidad
- A menudo pierde la calma.
- A menudo está susceptible o se molesta con facilidad.
- A menudo está enfadado y resentido.
Discusiones/actitud desafiante - Discute a menudo con la autoridad o con los adultos, en el caso de los niños y los adolescentes.
- A menudo desafía activamente o rechaza satisfacer la petición por parte de figuras de autoridad o normas.
- A menudo molesta a los demás deliberadamente.
- A menudo culpa a los demás por sus errores o su mal comportamiento.
Vengativo - Ha sido rencoroso o vengativo por lo menos dos veces en los últimos seis meses.
TIPS PARA PADRES: ¿CÓMO TRATARLO EN CASA? - Mantén la calma, incluso cuando él no lo haga
• Gritar o perder el control puede aumentar su rebeldía a nadie le gusta que le griten ellos solo suele imitar lo que ven.
• Respira profundo, aléjate unos segundos si es necesario y responde con firmeza, pero sin agresividad. - Establece límites claros y consistentes
• Las reglas deben ser pocas, claras y repetidas con frecuencia recuerda que lo repetitivo se vuelve un hábito.
• Aplica consecuencias inmediatas y lógicas (no castigos extremos ni incoherentes). - Premia el buen comportamiento
• Recompénsalo cuando coopera, controla su enojo o sigue instrucciones. El refuerzo positivo es más poderoso que el castigo solo se muy inteligente al usarlo. - Evita entrar en luchas de poder
• No discutas por todo. Elige tus batallas. Pregúntate: “¿Vale la pena pelear por esto?”
• Ofrece opciones limitadas (“¿Quieres ducharte antes o después de cenar?”) para que sienta cierto control. - Crea una rutina diaria estructurada
• Los niños con TND suelen sentirse más seguros con horarios fijos y previsibles, crea una rutina en la que se adapte a su día a día. - Hazle sentir que es escuchado
• Detrás del enojo muchas veces hay tristeza, frustración o inseguridad que no es fácil de identificar a simple vista.
• Escucha sin juzgar. Hazle preguntas como: “¿Qué fue lo que te molestó tanto?” - Cuida tu relación emocional con él: Dedica tiempo especial a hacer actividades juntos sin corregirlo ni regañarlo. Ayuda a fortalecer el vínculo.
Es importante acudir con un psicólogo infantil o psiquiatra si:
• El comportamiento interfiere en la escuela, relaciones o en casa.
• Se vuelve más agresivo o destructivo.
• Hay síntomas de ansiedad o depresión.
• No hay mejoría a pesar de aplicar límites y estrategias.
Datos rescatados de DSM-5







