Por Alison García Aguilera
Psicóloga Clínica
Quizá el pensamiento de volver a pedir ayuda sea abrumador para ti, muchas veces nos creemos listos para no pedir una mano o existe ese algo en nuestro pensamiento que nos impide dejarnos ver frágiles, aunque hay otra parte que te pide ayuda que sabe que por ti solo no te ha dejado encontrar esa paz mental.
Tal vez llevas tiempo sintiéndote fuera de lugar. No sabes exactamente qué es o por qué no te has sentido tú mismo estos días, pero lo sientes. Como un peso que no puedes explicar, como una incomodidad constante que te acompaña, aunque todo “parezca estar bien”, tu rutina sigue siendo la misma, tu circulo el mismo, laboralmente no hay nada malo. Tal vez has pensado en volver a terapia, pero te preguntas si es realmente necesario. Si no es exagerado. Si deberías poder con esto solo.
Pero a veces cuesta aceptar que no tienes que poder con todo, lamentablemente no contamos con superpoderes. No tienes que estar al límite para pedir ayuda, no es como en los cuentos de hadas donde un príncipe rescata a la princesa. No necesitas justificar tu dolor para atenderlo. Volver a terapia no es un fracaso sino más bien es una forma de regresar a ti.
Sugerimos: Síndrome de la mujer perfecta
Quizá ya estuviste en terapia antes y sentiste una mejora significativa que te dio la posibilidad de suspenderla. Creíste que estabas mejor, que ya habías terminado. Pero con el tiempo, las emociones volvieron a desbordarse, los pensamientos te hicieron ruido, y ese viejo vacío empezó a hacerse presente otra vez. Eso no significa que lo hiciste mal, solo significa que eres humano y como humano necesitas experimentar muchas emociones sin embargo también hay que poner en juicio el trabajo que llevas y cómo vas avanzando en el proceso.
Sanar no es una línea recta. No es un destino al que se llega y ya. Es un camino que a veces se desordena, se pausa, se reinicia. Y está bien. Volver no es retroceder. Volver es elegirte otra vez. No importa si no puedes explicarlo con palabras. Si no hay una gran razón. Basta con que no te sientas en paz. Basta con que te duela. Basta con que necesites hablar y ser escuchado sin juicio.
A veces lo más valiente no es aguantar, sino reconocer que necesitas ayuda. A veces el verdadero crecimiento no está en seguir como si nada, sino en detenerte y mirar hacia dentro. El volver quizá te represente un reto, pero recuerda que siempre puedes dar pasitos pequeños y siempre busca el psicólogo que se adecue a ti, pues la terapia necesitar ser un lugar seguro no un lugar donde te sientas juzgado. Y hazlo por esa versión de ti que ya no quiere sobrevivir, sino vivir con plenitud.
Volver a terapia no es empezar de cero porque ya llegaste hasta aquí. Es continuar con más conciencia. Con más fuerza. Con más amor por ti







