Por Monsetrrat García
*Aumento internacional del petróleo presiona precios, pero se aplican medidas para proteger a consumidores; prevén sanción a gasolineros que abusen
Ante el incremento en los precios internacionales del petróleo derivado del conflicto en Medio Oriente, el gobierno federal implementó medidas para evitar que el impacto llegue directamente a los bolsillos de las familias mexicanas.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, explicó que el precio del barril pasó de alrededor de 60 dólares a más de 100 dólares, lo que naturalmente presiona al alza el costo de los combustibles a nivel global.
Para contener este efecto en el país, se redujo el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a la gasolina y diésel, lo que ha permitido mantener el precio de la gasolina magna en alrededor de 24 pesos por litro, cuando, sin este apoyo, podría alcanzar hasta los 33 pesos.
La mandataria detalló que el subsidio representa aproximadamente nueve pesos por litro, lo que implica un esfuerzo fiscal significativo. Tan solo en una semana, el gobierno deja de recaudar más de cinco mil millones de pesos por este concepto, con el objetivo de estabilizar los precios.
Además, se estableció un acuerdo voluntario con gasolineros para evitar incrementos injustificados. En este sentido, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) fue instruida para supervisar que las estaciones de servicio respeten los precios acordados y no excedan márgenes de ganancia.
En el caso del diésel, cuyo precio también ha registrado aumentos recientes, se mantiene un acuerdo para que no supere los 28 pesos con 28 centavos por litro, aunque se analizan medidas adicionales para mitigar su impacto, especialmente en sectores productivos.
Sheinbaum Pardo subrayó que, aunque Petróleos Mexicanos (Pemex) obtiene ingresos adicionales por el alza del crudo, estos no compensan completamente el costo del subsidio, estimado en alrededor de dos mil millones de pesos semanales.
Finalmente, hizo un llamado tanto a distribuidores como a consumidores: a los primeros, a respetar los acuerdos establecidos, y a los segundos, a optar por estaciones que ofrezcan precios justos.








