Por Mariana Canseco
*Más que un trabajo o una fuente de ingresos es contribuir a que perdure la tradición del día de muertos
Adriana Arredondo ha dedicado cuarenta años de su vida a preparar y vender calaveritas de azúcar de todos los tamaños; su intención es mantener viva la tradición del Día de Muertos y de paso generar ingresos haciendo lo que le gusta.
“Me encanta hacer estas calaveritas, es un trabajo que requiere paciencia y dedicación, pero vale la pena al ver la sonrisa en los niños y adultos cuando las ven”, señaló.
Detalló que para hacer las calaveritas de azúcar, comienza mezclando azúcar, agua y colorante en una olla grande, posterior a eso, agrega un poco de glucosa para darle brillo y textura.
“La mezcla se cocina a fuego lento hasta que alcanza la consistencia adecuada y una vez lista, se vierte en moldes de calavera y se deja enfriar”, precisó.
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Describió que el proceso de hacer las calaveritas es parecido a un ritual, pues cada pieza es única y lleva un poco de amor y dedicación.
Dijo que la calaverita más pequeña cuesta 15 pesos, y el precio aumenta según el tamaño; aquí comentó que el azúcar es económica pero lo que más vale es la dedicación con la que las prepara.
“Es importante mantener viva la memoria de nuestros seres queridos, las calaveritas de azúcar son un símbolo de la vida y la muerte, y nos recuerdan que la muerte es una parte natural de la vida”.
Con lo anterior reiteró el gusto por su trabajo, pues consideró que está contribuyendo a preservar una tradición mexicana y a que sus compradores adornen sus altares con dulces que fueron preparados con la mejor intención.







