Por Monsetrrat García
*Durante 2025 se detectaron 237 nuevos casos en el estado; autoridades de salud destacan que ningún bebé nació con el virus gracias a la prevención y tratamiento oportuno
El estado de Querétaro mantiene avances significativos en la atención y control del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), al registrar altos niveles de adherencia al tratamiento entre las personas que viven con este padecimiento, informó la titular de la Secretaría de Salud (SESA) del estado de Querétaro, María Martina Pérez Rendón, durante la presentación de resultados del sistema estatal de atención médica efectuado a través del programa Café con Kuri en el municipio de San Juan del Río.
De acuerdo con los datos dados a conocer, durante 2025 se detectaron 237 nuevos casos de VIH en la entidad, mientras que mil 901 personas se mantienen actualmente en tratamiento dentro del programa estatal especializado.
Uno de los indicadores más destacados es el control de la carga viral en los pacientes. La secretaria señaló que el 93 por ciento de las personas en tratamiento ha logrado mantener niveles indetectables del virus en la sangre, lo que refleja un adecuado seguimiento médico y apego a los medicamentos.
El restante siete por ciento corresponde principalmente a personas que migran o que presentan dificultades para mantener continuidad en su tratamiento, aunque se mantiene el acceso garantizado a la atención médica.
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Otro logro relevante, dijo, es que Querétaro reporta cero casos de transmisión vertical, es decir, de madre a hijo durante el embarazo o el parto. Esto ha sido posible gracias a la detección oportuna del virus en mujeres embarazadas y a la aplicación inmediata de tratamientos que evitan que los bebés nazcan con la infección.
Destacó que el suministro de medicamentos antirretrovirales es proporcionado por la federación, mientras que en el estado se mantiene un equipo especializado encargado de dar seguimiento a los pacientes, reforzar la detección temprana y promover el apego al tratamiento.
Además, detalló que el aumento en el número de diagnósticos no necesariamente representa un incremento en contagios, sino una mejora en las estrategias de detección, impulsadas en colaboración con organizaciones de la sociedad civil.







