Por Mariana Canseco
*Gabriela Maldonado comparte que, aunque cuente con empleados, la responsabilidad recae siempre en los propietarios
Una cocina económica requiere de gran compromiso y aunque se contraten empleados los dueños tienen que estar siempre presentes para asegurarse de que se preste un buen servicio.
Esto lo comentó Gabriela Maldonado, quien hace cinco años abrió su cocina económica en el municipio de Querétaro y aunque ya tiene ayudantes, siempre la podrán encontrar en su negocio.
“Se contrata personal para que nos apoye en el trabajo y sea menos pesado pero el negocio es de uno y nadie estará más interesado en que funcione que uno mismo, el empleado recibe su sueldo aunque no haya ventas”.
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Con lo anterior expresó que rara vez toma vacaciones, dado que su prioridad es su negocio, de donde sale para mantener los gastos de su hogar y para darse uno que otro gusto.
Dijo que abren a la 1 de la tarde pero llegan desde las 10 de la mañana para preparar todo, además se quedan después del cierre, que es a las 6 de la tarde, para limpiar a la perfección su área de trabajo.
Al ser cuestionada sobre las ganancias que puede dejar la venta de comida, respondió que es un negocio noble y esto lo atribuyó a que las cocinas económicas ofrecen sopa, guiso y postre, es decir, una comida completa; y la gente busca eso para su vida diaria.
“Comer en una cocina económica resulta más barato que comprarse una hamburguesa o unos tacos, además de que es más saludable, y por eso nos buscan entre semana… ya los sábados y domingos se compran alguna chatarra”, concluyó.







