Por Mariana Canseco
*No es que quieran lastimar a sus seres queridos por seguir consumiendo, es que han perdido la fuerza la voluntad
Las personas con adicciones carecen de fuerza de voluntad y aunque tengan la intención de dejar el consumo no podrán hacerlo sin una red de apoyo o un tratamiento de desintoxicación, esta es una realidad que algunas personas olvidan cuando juzgan a los adictos por seguir consumiendo; de esta problemática nos habló Óscar Sosa, consejero en adicciones.
Señaló que es cierto que las personas que abusan de sustancias tóxicas causan daño a sus seres queridos, en especial a sus familiares directos; a tal grado de que una madre o esposa preocupada puede llegar a deteriorarse físicamente.
No obstante, explicó que a pesar de que la persona sienta culpa y deseé un cambio, la adicción es una enfermedad progresiva que no se quita por el simple deseo de ya no tenerla; requiere de un seguimiento por parte de especialistas.
“Es una enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1954 que se compara con el cáncer y con la diabetes”, precisó.
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Comentó que en la actualidad hay diferentes alternativas que podrían ayudar a las personas a frenar el consumo, pero es importante aclarar que una persona con la enfermedad del alcoholismo, drogadicción u otras adicciones debe atenderse permanentemente.
Indicó que hay varias clínicas y centros de rehabilitación en adicciones donde resguardan al adicto y con contención, terapia psicológica y tratamiento médico ayudan a que los usuarios sobrelleven los malestares físicos y psicológicos que produce la abstinencia.
De ahí que recalcó que la contención es fundamental, ya que estando en resguardo las personas no pueden conseguir la droga y se ven forzadas a iniciar con su proceso de desintoxicación; paulatinamente se irán notando cambios importantes en el comportamiento de los internos.
“Cuando una persona pasa a ser dependiente y ya no puede dejar la sustancia se requiere que sea internada para salvaguardar su integridad y la de su familia porque la droga ocasiona trastornos y problemas de conducta”.
Dijo que no es más que con el paso de los días que lo internos van aceptando que tienen un serio problema y que necesitan ayuda; una vez que terminan el proceso de 4 a 6 meses lo ideal es que continúen con terapia de Alcohólicos Anónimos (AA).
Que consiste en asistir diariamente a juntas donde pueden expresar sus sentimientos y motivarse con la experiencia de otros enfermos que luchan día con día por mantenerse en sobriedad.







