Por Mariana Canseco
*Christian Posselt comparte su experiencia tras más de 10 años dedicado a este oficio, cuya demanda crece en invierno pero disminuye en verano
Vender tamales y atole podría no dejar muchas ganancias en temporada de calor pero en temporada de frío es muy redituable; esto lo comentó Christian Posselt, quien lleva más de 10 años con su negocio en el municipio de Querétaro.
“La venta de tamales la inicié en el año 2007 aproximadamente… es un negocio
muy estacional, cuando hace frío sube la venta y cuando hace calor baja”, precisó.
Relató que cuando recién inició con el negocio tuvo que apoyarse de otros ingresos en temporada de calor, pues las ganancias eran pocas para cubrir sus gastos y los de su familia.
Sin embargo, comentó que con el paso de los años logró hacerse de su clientela y actualmente le va bien en sus ventas, aunque su mejor temporada inicia en el mes de noviembre, cuando empieza a sentirse el frío y se acerca la navidad.
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En cuanto a la inversión dijo que es variable pero que es cercana a los 6 mil pesos semanales para comprar masa, hoja de maíz, carne y pollo para los tamales, así como leche y frutas para preparar el atole.
También dijo que se le deben invertir más de 12 horas, ya que desde temprano hay que reunir los ingredientes, la preparación tarda dos horas y el resto del tiempo hay que estar en el mostrador esperando a los clientes.
“Hay personas a las que les gusta desayunar tamales y a otras a las que les gusta cenarlos; el negocio tiene que estar siempre abierto para la hora en la que las personas tengan antojo… esto si deseas que te vayan ubicando”, aconsejó.







