*Con 30 años de labor, la institución ha beneficiado a más de 117 mil personas en todo el país y enfrenta retos financieros para mantener su operación; productos baratos de baja calidad le roba mercado
Agustín Aguirre Osete, director de la Fundación Bertha O de Osete IAP, informó que actualmente la institución cuenta con 25 colaboradores, de los cuales seis son personas con discapacidad. En sus mejores épocas, la plantilla llegó a ser de 35 trabajadores, con más de 10 empleados con discapacidad.
Explicó que el costo mensual de la nómina asciende a 350 mil pesos, situación que los ha llevado a no reemplazar vacantes cuando alguien deja su puesto, con el objetivo de mantener un equilibrio financiero.
“Al ser una institución no lucrativa, no buscamos generar remanentes, sino cubrir los costos y continuar con nuestra labor”, puntualizó.
Donaciones y reciclaje, claves para sostener la misión
La fundación promueve la donación de sillas de ruedas y cuenta con un programa de reciclaje de cartón, papel, aluminio y chatarra, materiales que comercializan para destinar los recursos a la fabricación y entrega de apoyos funcionales. Las donaciones se realizan principalmente en el municipio de San Juan del Río, especialmente en el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el 3 de diciembre.
Aguirre Osete destacó que la organización mantiene puertas abiertas a la ciudadanía, empresas y talleres que deseen conocer sus instalaciones o proponer esquemas de colaboración.
Sugerimos: Fundación Bertha O. de Osete cumplió 25 años, con beneficio a 100 mil personas con discapacidad
Sillas certificadas y de alta resistencia
El costo de la silla de ruedas más económica que fabrican es de dos mil 900 pesos. Aunque en el mercado existen opciones desde mil 500 pesos, el director señaló que, por ética y responsabilidad, la fundación prioriza la calidad y durabilidad de sus productos.
Subrayó que sus sillas están certificadas en Pittsburgh, Estados Unidos, y soportan hasta 120 kilogramos, superando el promedio de 90 kilos que resisten muchas sillas comerciales. Además, cuentan con diseño para zona rural y todo terreno, con ruedas delanteras anchas y flexibles que permiten desplazamiento en arena, pasto y terreno irregular.
“Entregar una silla que dure apenas unos meses a una persona que estuvo en lista de espera no se vale”, expresó.
Sugerimos: Recupera Policía Municipal de Colón motocicleta con reporte de robo en San Francisco
Más de 117 mil beneficiarios
En 30 años de trayectoria, la Fundación ha beneficiado a 117 mil personas en toda la República Mexicana. A nivel local cuentan con seguimiento del impacto en la calidad de vida de los usuarios; sin embargo, en otros estados dependen de intermediarios como los DIF municipales o estatales.
Actualmente, entre seis y siete municipios de Querétaro compran sus productos.
Generación de empleo e inclusión
La fundación tiene como misión no solo fabricar y donar productos funcionales, sino también generar empleo para personas con discapacidad. Aguirre Osete explicó que cada caso es analizado para asignar tareas acordes a las capacidades de cada trabajador.
Destacó que las personas sordas —a quienes llamó “silentes”, como forma correcta de referirse a ellas— suelen adaptarse con gran facilidad y muestran alto compromiso laboral.
“Cuando una persona con discapacidad recibe una oportunidad laboral, lo primero que hace es ponerse la camiseta”, afirmó.
Amplia gama de productos
La fundación fabrica alrededor de 40 productos, entre ellos:
- Bastones de uno y cuatro apoyos
- Bastones para personas con discapacidad visual
- Andadores para adultos
- Andadores especiales para personas con parálisis cerebral, desde niños de dos años hasta adultos
- Sillas de ruedas convencionales y para zona rural
- Sillas reclinables tipo cama
- Sillas para ducha
- Grúas para traslado de pacientes
Además, ofrecen servicios de maquila industrial como rolado, corte y doblado de tubo, soldadura, pintura electrostática horneada, costura y empaque, con el fin de generar ingresos adicionales.


Llamado a consumir local y apoyar
Durante la rueda de prensa, integrantes del patronato y representantes del sector empresarial hicieron un llamado a consumir productos hechos en México y apoyar a la fundación mediante donaciones o contratación de servicios.
Advirtieron que, al ser una institución sin fines de lucro, no pueden vender activos ni hipotecar bienes para enfrentar dificultades económicas, por lo que su permanencia depende directamente del respaldo social.
“El futuro indica que la demanda crecerá”, concluyó Aguirre Osete, al señalar que el aumento en la esperanza de vida, enfermedades como la diabetes y el incremento de accidentes provocarán que cada vez más personas requieran apoyos funcionales.







