Por Alison García
Psicóloga Clínica
La adolescencia es una etapa de cambios físicos, emocionales y sociales. Durante este periodo, los adolescentes buscan la identidad, enfrentan nuevos desafíos y comienzan a tomar decisiones más autónomas y la familia es quien proporciona las herramientas para que él sepa cómo actuar ante dificultades al igual que en medio de todo este proceso, la familia juega un papel sumamente importante en el desarrollo emocional del adolescente ya que es también de donde aprende el concepto de amor y de cómo relacionarse con otros.
El desarrollo emocional se refiere a la capacidad de una persona para reconocer, expresar y manejar sus emociones de forma saludable. Eso quiere decir que también se aprende a establecer relaciones positivas, resolver conflictos y adaptarse a distintas situaciones sociales. Un desarrollo emocional positivo en la adolescencia es clave para el bienestar psicológico para el joven actual y a futuro como un adulto.
Desde pequeños, la familia es el primer entorno donde los niños aprenden sobre el afecto, la seguridad y la regulación emocional puesto que son su burbuja central en conexión con lo externo y desconocido. En la adolescencia, aunque los jóvenes buscan mayor independencia, la influencia familiar sigue siendo muy importante. Los adolescentes que crecen en un ambiente familiar positivo y empático, se sienten escuchados y respetados, suelen mostrar mayor autoestima, mejor manejo emocional y menos conductas de riesgo o irá.
Sugerimos: Pequeñas decisiones con grandes resultados
Una de las herramientas que puede ofrecer una familia es la comunicación para así el adolescente pueda usar lo que aprendió con futuras relaciones. Cuando los adolescentes sienten que pueden hablar con sus padres sin miedo a sentirse juzgados o al castigados, es más probable que compartan sean más abiertos con lo que pasa en sus vidas. El afecto a través de palabras, gestos y apoyo emocional también crea un entorno seguro para el desarrollo personal.
Según un estudio publicado en la Revista de Psicología y Educación (2021), los adolescentes que perciben mayor apoyo emocional de sus padres presentan niveles más bajos de ansiedad y depresión, además de mayor capacidad para resolver conflictos interpersonales.
Los adolescentes necesitan reglas y estructura, pero también espacio para tomar decisiones y cometer errores. Es importante destacar que no existe una única “estructura familiar ideal” para que cada adolescente forme ese concepto de “joven trofeo” sino más bien lo que más influye no es la forma de la familia, sino la calidad de las relaciones con las que se rodeó dentro de ella.
La familia, más allá de ser el lugar donde el adolescente vive, es el primer sistema de apoyo emocional con el que cuenta y que el conoce. Un entorno familiar saludable ayuda a los jóvenes a desarrollar habilidades emocionales que les permitirán enfrentar la vida aparte de su entorno conocido e ira con confianza, empatía y resiliencia. Invertir tiempo y atención en la relación familiar no solo es para mejorar la convivencia, sino también para fortalecer la salud mental y emocional del adolescente.
Información rescatada de Revista de Psicología y Educación (2021). “El rol del apoyo parental en el bienestar emocional de los adolescentes”.







