Por Mariana Canseco
*Regatear el precio de las artesanías es menospreciar el trabajo de quien las elabora
Cuando las personas regatean el precio de las artesanías están menospreciando el esfuerzo de quienes las trabajan y limitando el ingreso de las familias que dependen de su venta; así lo describió Francisco Cruz, quien le concedió una entrevista al Pensador Queretano.
El entrevistado relató que lleva cerca de 20 años elaborando figuras de cerámica; en este sentido, describió que a cada pieza le invierte alrededor de una hora, pues hay que moldear la figura, meterla al horno, dejar que se enfríe y pintarla.
“Se utiliza una pasta que es parecida al cemento, se moldea, a veces se utilizan moldes, luego se mete a un horno y tiene que quedar muy duro, ya después se pinta”, detalló.
Señaló que para poder hacer su trabajo tuvo que invertir en un horno para cerámica y que conforme a la producción es como va comprando la pasta y la pintura que va a necesitar, por lo que sus ganancias terminan siendo mínimas.
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Aunque se describió como una persona considerada, quien comprende que a veces las personas no tienen el suficiente dinero para comprar artesanías y aún así quieren algún adorno en su casa; por eso accede cuando las personas le piden un descuento en su mercancía.
No obstante, dijo que cuando vende más barato su trabajo, termina poniendo de sus pocas ganancias para comprar más material, tanto así que ha pensado en dejar de vender su cerámica.
Con la entrevista, Francisco aprovechó para hacer un llamado a las y los ciudadanos a que valoren el trabajo de los artesanos, ya que su mano de obra es el sustento de su familia; en su caso dijo que mantiene a una hija.







