Por Mariana Canseco
*Podría resultar difícil darle un buen trato a quien no pide las cosas amablemente, pero en los negocios se debe hacer un gran esfuerzo
Preparar hamburguesas es sencillo, lo que podría resultar complicado es ser amable con los clientes que se comportan de una manera poco amable, así lo considera Santiago Ponga Ayala.
Nuestro entrevistado lleva 18 años con su puesto de hamburguesas y nos compartió que en su trayectoria ha tratado con personas de todo tipo, refiriéndose al carácter y a la forma de dirigirse con la gente.
“En su mayoría son personas educadas, que piden las cosas de buen modo y dan las gracias al recibirlas, pero nunca faltan los clientes que llegan molestos y exigen que se les atienda de inmediato”, señaló.
Explicó que “afortunadamente” recibe muchos clientes, por lo qué hay momentos en los que tienen demasiados pedidos y solamente son dos personas en el negocio.
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En ese caso, consideró que las personas deberían de comprender y esperar su turno, sin embargo, hay quienes carecen de empatía y esperan su pedido “de mala gana”.
“Mi compañero y yo comprendemos que tienen hambre pero no vamos a descuidar a los clientes que llegaron antes por atender rápidamente a los mal humorados”.
Dijo que por mucho que les disguste la actitud de los clientes sin amabilidad, no sería conveniente tomar la misma actitud, pues lo único que lograrían sería que no regresen.
En ese sentido, recomendó a quienes atienden un negocio, que se armen de paciencia y mantengan una sonrisa; con el tiempo, podrían lograr que incluso los clientes más difíciles cambien su actitud.







